El Jamón de Jabugo

¿A qué español no le gusta el buen jamón? Una tapa con una cerveza bien fresquita, es un aperitivo perfecto para cualquier día. Hoy os escribimos sobre el Jamón de Jabugo y los procesos de producción.

El jamón es uno de los alimentos más utilizados en la elaboración de pinchos. Existen varios tipos de jamón según peso, alimentación, zona de crianza y tiempo de maduración. Uno de los más apreciados es el Jamón de Jabugo.

El Jamón de Jabugo, anteriormente Denominación de Origen Jamón de Huelva, se cría en las dehesas de Extremadura y Andalucía. Reúne unas características particulares generadas por la crianza en zonas con condiciones microclimáticas.

Todos los ejemplares son Jamones Ibéricos de Bellota porque se crían en libertad dentro de la dehesa y durante el período de la montera (de dos a cuatro meses) se alimentan de bellotas y pastos naturales, alcanzando el peso óptimo.

Proceso de producción

Salado: Es el primer paso del proceso y consiste en aplicar sal al pernil. La sal impide el desarrollo de microorganismos y provoca la salida de agua del interior de cada pieza. Los jamones se cuelgan entre 24 y 48 h a 2º para conseguir una refrigeración uniforme y a continuación se aplica una primera capa de sal fina. A continuación se apilan los jamones intercalándolos con capas de sal.

Reposo: Tras el salado se lavan y se cepillan las piezas con el fin de eliminar el exceso de sal en el exterior, después se dejarán reposar las piezas entre 1 y 3 meses, consiguiendo un mejor reparto de la sal.

Maduración: El objetivo de la maduración es provocar la deshidratación. 

Los jamones ibéricos, como el de Jabugo, se dejan madurar en bodega hasta un máximo de 24 meses. Es en este momento del proceso es cuando se produce la fusión de la grasa, que impregna las fibras musculares y le da al jamón su característico aroma.


Entre nuestros pintxos en la Barra de Sandó, no os podéis perder el Jamón de Jabugo sobre pan y tomate confitado.

 

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